lunes, 15 de abril de 2013

Pura Vida

He ido creando este presente. Lo busqué a con(s)ciencia. Al menos busqué con los ojos abiertos gran parte de lo que ahora soy, de lo que me siento responsable. Tomamos riesgos cada día y tiro porque me toca. La vida a veces parece que se adormece, pero es mentira. Yo al menos, no sé en qué momento, hice una elección que implica vivir a pecho descubierto. Y probablemente no saldré en los periódicos por ello. Ni siquiera tiene ninguna importancia, en términos generales, pero es un compromiso que requiere determinación y energía, es una lucha, cada segundo, por tratar de ser mínimamente coherente. Es difícil vivir así, hagas lo que hagas, pero es el único modo que me parece legítimo. Por eso me parece de una riqueza incalculable encontrar a individuos que militan en esta idea. Pura vida. Así se titula el documental sobre el rescate a Iñaki Ochoa de Olza que, por fin, vi ayer. Hay personas que además mantienen la mirada limpia hasta el final. Y sólo por ese milagro ya me parece que está justificado el empeño de vivir a quemarropa. La cinta habla de cosas importantes: entre otras muchas, de cuánto necesitamos a los demás.

Una se enfrasca en escribir como si sólo existiera una. Como si el mundo alrededor hubiera dejado de ser mundo tras un holocausto nuclear. Estamos yo y lo que siento, pienso y escupo en palabras más o menos acertadas. Pero en el fondo escribo para que alguien me lea (si no, seguiría con lápiz y papel) y esperando que en algún momento inesperado (zas!) haya esa sutil conexión de la que la mayoría de las veces no soy ni siquiera consciente. Escribo también para no volverme loca en mi refugio nuclear, hablando contra las paredes de hormigón. Puede que sólo sea un modo más de expresar la necesidad que tengo de conectar, en algo al menos, con otras personas.

Es bonito crear redes, aunque sean muchas veces frágiles, invisibles a los ojos. Otras veces tan reales que se traducen en un dispositivo de rescate como el que se movilizó para ayudar a una persona en situación límite. 

Es hermoso creer en la vida, en la pura vida. (aquí puedes ver el documental de Iñaki Ochoa de Olza)

4 comentarios:

  1. Es hermoso creer en la vida y vivir la vida dejándose llevar "en y con ella" pero manteniendo la mirada "mas allá de la rueda de la bicleta, en la que cada uno se monta y que nos lleva, para así conservar el equilibrio".

    Compartir ese viaje,esos trayectos cortos del largo camino de la vida, escribiendolos en voz alta, nos hace ser humildes- tanto en el dolor como en la alegria - cuando se llega a la comprensión que lo que creemos sentir, pensar, en "singular" no lo es tanto, cuando muchos nos reconocemos, en una frase, una descripción, una narración, un poema escrito por otros "yos" con los que conectamos, a los que no conocemos personalmente pero los hacemos formar parte de nuestras vidas, tanto, que a veces hasta nos la van construyendo.

    Una imagen dicen, vale más que mil palabras, pero ¿cuántas palabras se necesitan para contar lo que nos produce una imagen?...

    Gracias por el Enlace al Documental "Pura Vida" Es hermoso transcender de ese uno mismo. La gratificación no tiene nada que ver con el reconocimiento externo, sino con el "sí mismo con uno mismo", esa coherencia de la que tú hablas Ada. Ese tipo de coherencia, quizá es lo que da dignidad y valor al no sólo vivir la vida, sino a ser y existir con la vida, no perdiéndose en ella...







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    1. Gracias, Victoria, por tus reflexiones.
      ES hermoso vivir. Soy optimista respecto a este punto, en términos absolutos. Es precioso compartir. Y también es precioso dejarse raciones de la tarta para una misma. El tema de la coherencia para mí es casi una lucha. No es fácil ser coherente, pero es uno de los retos con los que me toca convivir.

      Un beso.

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    2. Todos /as tenemos nuestro reto personal Ada...eso no lo dudes
      mi amiga.

      Un abrazo

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    3. No tengo ninguna duda. Y además, los anhelos y retos más íntimos suelen ser muy similares en el fondo.
      Un beso.

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