martes, 2 de abril de 2013

Purga


Aquel año el cielo preñado de nubes no pudo parar de llorar.
Llovió y llovió hasta que los ríos arrastraron todas las miserias del invierno. La crecida duró hasta que aprendimos a convivir con ella. Las zozobras se fueron puliendo contra las piedras y la  tristeza viajó pegada a los cantos rodados. 

Aquel año todo se purgó. No quedaron lágrimas. Sólo agua clara.
Aquel año, que pudo ser cualquiera, es posible que sólo exista en mi imaginación.


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