jueves, 23 de mayo de 2013

Mediocridad

Desde que mi abuela, ya casi en la vejez, aprendió la palabra autoestima en algún programa televisivo, hizo de ella bandera: "hay que tener la autoestima alta, yo tengo la autoestima muy alta, etc.". Las banderas tienen algo patético, algo pretendidamente absoluto, que en el fondo no es nada. Un icono más. Y esta bandera que enarboló mi abuela es más de lo mismo. Eso le significaba que todo lo hacía bien y no sólo eso, sino que siempre lo había hecho todo del modo correcto.  Una vida en otra dimensión que yo no acierto ni a imaginar. Ahora, pasados los 90, a veces me dice en momentos de íntima confesión, que se arrepiente de algunas cosas. Desde ahí puedo yo quererla mejor; se está haciendo humana, por fin.  Nunca es tarde.

Al otro lado de esa gente que nunca jamás han hecho hacen ni harán algo -por mínimo que sea- mal (que en realidad son pocos pero muy pelmas) estamos el común de los mortales. Hoy tengo el día mediocre y por eso me da por pensar estas cosas. Puede que tenga que ver que hoy tenía clase de danza, un gusto empezar así la mañana, única alumna, todo a mi favor... pero he trastabillado lo indecible, me siento más o menos elástica como un gato de escayola y he rodado cual croqueta en más de una ocasión. Con este panorama, pues sí, he salido de allí hecha una mediocre, pensando que no soy buena en nada. Y bla bla bla.

Mediocre es la botella medio vacía. Mediocre es una mala etiqueta para colocarse en la frente. Como todas las etiquetas, que no dejan lugar a matices. Así que he tenido que ir dándole la vuelta a esta historia hasta que he visto que alguien mediocre debe ser aquel que no se para nunca a cuestionarse. Me he agarrado a esta idea (me conviene, claro) porque desde luego que es importante bailar bien, saber comunicar, ser buena en el curro, un crack del deporte o un buen amante, pero nada de esto te garantiza dejar de ser mediocre. Pensar en términos absolutos sólo puede ser erróneo. Nos equivocamos en la generalización. Es necesario cuestionar el mundo, cuestionarse. Es interesante darse cuenta de que todo a nuestro alrededor es relativo. Y esa relatividad genera dudas e incertidumbres pero, así es la vida que bulle. La vida viva. Necesitamos ordenar el  mundo y para eso usamos los conceptos, las generalizaciones y las simplificaciones, pero por encima de ese orden semántico está la singularidad. Qué singulares somos todos.
Así, hoy estoy mediocre pero sé que pasará. Otro día deslizaré con la música e incluso podré organizar mejor mis pensamientos para escribirlos aquí. Eso espero.


4 comentarios:

  1. "Mediocre": como "anodina superficial"

    "Mediocridad" para expresar un estado, más o menos pasajero, en el que uno/a "deja hacer deja pasar".

    ¿"Holgazanería" corporal? + ¿Holgazanería espiritual?
    Mediocre: ¿Un Estado psicosomático perenne o caudocifolio?...

    Cuando se siente, una misma lo cuestiona Y quizá es que es el momento de saberse una misma caudocifolia. Como un bosque caudocifolio, por el que pasan todas las Estaciones, haciendo posible la adaptación a un Clima y a un Espacio de esos mismos árboles que de esa manera han podido sobrevivir, por ser los que se han adaptado a ese entorno: Pierden la hoja en otoño, en invierno, haciendo posible la renovación, hasta del sotobosque.

    La Naturaleza no es perfecta...tiende a la perfección. Y en su tendencia a esa perfección es una acumulación de "errores" Pero esos errores son sus "aprendizajes"

    "Todo llega. Todo pasa. Todo cambia"
    Ese es mi pensamiento de hoy ;)





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    1. "Todo llega. Todo pasa. Todo cambia."
      Me sirve este pensamiento también.

      Gracias, Victoria
      Un abracico

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  2. Es tan patético todo que con un poco de mediocridad me conformaría.

    Un fuerte abrazo y buena música!

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    1. Leí el otro día que Balzac dijo "la resignación es un suicidio cotidiano". Cuidado Antonio, hay que apuntar alto, siempre.
      :)

      Tengo que pasarme por tu blog, estoy descuidada últimamente, pero llegaré por ahí.
      Abrazos.

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