viernes, 28 de junio de 2013

De amores y miedos (continuación)


Amores perros. Amores incrédulos. Amores-deporte de riesgo. Amor desesperado. Amor traicionado. Amor incomprendido. Amor no correspondido. Amores miedosos, celosos, tramposos. Amor desidia. Amores como tumbas. Amor idealizado. Amor egoista. Amor autoengaño. Amor ciego. Amor inconsciente. Amores que duelen. Amor desilusión. Amor que no es suficiente; nunca con el amor es suficiente. Amores aplazados. Amor de mentira. Amor-icono-como-de-película-de-amor. Amor a contratiempo. Amor salvavidas. Amor adicto al desamor. Amor sin emociones. Amor descuidado. Amor perdido en un cajón.

Amores de mierda. 
Yo, a veces, también me cago en el amor.


jueves, 27 de junio de 2013

De amores y miedos

Todos buscamos un amor en el que descansar la soledad, en el que abrazarnos tan fuerte que se deshaga el nudo.
Amores regazo.
Un amor en el que extraviar la mirada para encontrarla, chispeante, reflejada en otros ojos.
Amores revolución.

El amor sucede cuando estamos dispuestos.

Amor libre, sincero, directo y legal.  Amor de aguas claras.
Amor eterno, al menos mientras dure.

lunes, 24 de junio de 2013

Fuego


Que arda esta noche
que se quemen los cánceres y las malas babas
que hasta los infiernos se consuman
y las brasas limpien los caminos
mientras las cenizas vuelan lejos de aquí.

Que arda esta noche
y ardan todas.

Que el fuego arrase con todos mis fuegos,
los grandes, los pequeños, los que sí  pero no.

Arde la noche más corta del año.
Arde mi alma.
Ardo yo.


lunes, 17 de junio de 2013

Ceguera


Se puede estar ciega de ira, de odio, de celos, de rabia, de amor... 
Y tener el pecho lleno de afilados puñales o de un jardín estrellado.

La ceguera, ay, la ceguera: es fulminante, lacerante.
Cuando las emociones no te dejan ver, empieza a gestarse la catástrofe: puedes quedar ciega de remate. En el caso de que te toquen pero no te hundan, un consejo: ten a mano en tu mesilla de noche unas gafas de culo de  vaso. La estupidez humana no tiene vara de medir, y siempre habrá una próxima vez en la que puedan salvarte la alegría.


lunes, 3 de junio de 2013

Aguantar el tirón


Aguantar es un verbo antipático.

Mayo se ha escapado, creo que se lo ha llevado el viento huracanado que pareciera que se ha instalado definitivamente por aquí. Ese mismo viento que a veces azota los cuerpos hasta tirarlos al suelo, y también por dentro, haciéndoles enloquecer. Siempre me acuerdo de las vacas cuando hace mucho cierzo, que en días así corren y saltan enajenadas.  Somos más o menos vacas, un poco más acá o allá en la lotería genética.

Ese mismo viento hace volar el calendario, las semanas se suceden, se precipitan una detrás de otra hacia lugares insospechados: algunos momentos se alejan hacia el olvido seguro y otros a esa parcela privilegiada de la memoria de los días felices. Es raro todo, como nosotros.

A veces la vida se pone tiesa y toca aguantar. Aguantar el tipo, aguantar la respiración. Apretar los dientes y avanzar entre el caos y la confusión. A ratos la vida hace cosquillas y es liviana, pero qué dificil es acordarse de esos instantes cuando lo que toca es aguantar.