martes, 24 de septiembre de 2013

Fe

Es necesario tener mucha fe para poder rezar de modo que no parezca que lees la lista de la compra.

Por eso, he rebuscado entre mis despojos para encontrar la fe que he ido perdiendo por el camino. Me ha costado encontrarla, pero ahora que por fin la tengo aquí conmigo, rezo para perder la poca memoria que me queda. No quiero recordar. No quiero acordarme. No quiero que vuelvas una y otra vez, sin volver nunca. No quiero más momentos, canciones, lugares, risas ni llantos. Me hace daño pensar en lo que fue y no es, lo que pudo haber sido pero no será. Que no quiero tus palabras. Ni siquiera los abrazos. O los besos. Que se queden donde están. Me pesas como si fueras un siglo. Condenada memoria.

Rezo para que no me sigas, para que te quedes atrás. Para que la idea que tengo sobre ti se pare un rato largo a descansar. Para despertar un día y darme cuenta de que lo que me gusta de ti es puro sueño. Para que me dejes en paz.
Oraciones como bombas. 
Gozosa desmemoria.


2 comentarios:

  1. Sin memoria es imposible la fe :-)

    Un fuerte abrazo Ada!

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    Respuestas
    1. No sé, Antonio.
      Yo creo que todo es posible. ;)

      Tengo abandonado tu pan con chocolate, pero volveré.
      Abrazo!

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