sábado, 7 de diciembre de 2013

Mujer fronteriza


No se me ocurre mejor destino para estos días que debajo de una manta de lana. 
Diciembre me enternece y también saca a pasear a la punki que llevo dentro, que se pone a patear el calendario y vomita sobre las fiestas de guardar. Diciembre es un mes fronterizo que cabalga entre lo viejo y lo que será, el recuento y los deseos, el asco y la ilusión, el despiporre y la amargura. 

Estuve este año 13 (me gusta!) algo alejada del blog (eso no me gusta...), pero también es causa de esta ausencia mía el andar escribiendo en otros formatos, el andar metida en otros líos. No manejo bien mis tiempos, nunca he sabido hacerlo, y así la vida no me da para todo lo que yo querría. Si hubiera sido capaz de organizarme mejor en esa dimensión temporal, probablemente tendría una biografía distinta, más ordenadita, de letra más clara. Más fácil, quizás. O aburrida. Nunca se sabe lo que podría haber sido, si todo hubiera sido distinto. Material para poetas.

Ni siquiera tenía pensado contar nada hoy aquí, pero ya que estoy mostraré mi pancarta, dejaré escrita mi reivindicación para los días más cortos del año: no nos olvidemos del amor. Que el frío no te anestesie, que el telediario no te adormezca, que los cumpleaños no te paralicen. Que las prioridades de los demás no te frenen, que lo imprescindible está en lo sencillo. Que da igual que sea otoño, o que llegue el invierno: son días propicios para abrazar a quien quieres y hacerte un ovillo. Amar es el mejor remedio, la fórmula de rescate mejor prescrita (incluso para la punki que llevo dentro).




4 comentarios:

  1. El amor es el único remedio,
    el único motor :)

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    1. Y tanto.

      Gracias por pasearte por aquí, Silvia.
      Siempre me pone contenta tener visita.
      :)

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  2. De acuerdo con todo (excepto lo de escribir: yo no tengo blog del que haber estado alejado)

    Diciembre, repetitivo cada doce meses, siempre escapando de la obligatoria navidad que ataca por donde menos te lo esperas...

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    1. Gracias por volver, anónimo Jorge.
      Un beso.
      :)

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