sábado, 18 de enero de 2014

Incerteza


Mis días se funden en este desfado.
Este tiempo a veces hermoso, otras terrible.
Siempre en duda.
Ay.





miércoles, 15 de enero de 2014

Deflagración


Me siento presa. 

Y no me refiero a lo que veo en la calle:  la vulneración de mis derechos, la expropiación forzosa de mis libertades, cada vez  más, con mayor desvergüenza, sin ningún pudor.

Y no me refiero a que tienen todos mis datos, saben dónde trabajo, dónde vivo, con quién voy, qué es lo que me gusta hacer y cuales son mis amigos; cómo es mi salud y los deportes que practico; qué hago con mi dinero, dónde compro, la música que escucho, lo que opino en los periódicos; a dónde viajo, lo que estudio, si mi pareja es hombre o mujer, cómo es la relación con mi familia de origen.

Y no me refiero a que juzguen mi ropa, mi actitud, mis vicios, mis amores, mis ideas, mis sueños, mis valores, mis errores, mis elecciones.

Me siento prisionera. 
Y los demás no importan.

Soy el punto central de un tatuaje carcelario, rodeada por los cuatro puntos que son las paredes de mi celda. He gritado hasta caer exhausta pero nadie me oye; he lanzado señales de humo pero nadie me ve. Soy la nada. La nada prisionera. Prisionera de nada. Prisionera de mí.




Escribo como quien maneja dinamita, tecleo como el que fabrica un cóctel molotov. 
Arderá todo, también mis muros. Y ya no habrá más cárceles.




Arderá todo. Y puede que ya sea libre.
Seré libre. Pero no tendré dónde esconderme.


lunes, 13 de enero de 2014

Mi camino


La vida bien podría ser el camino de las utopías, al menos para la tribu de los soñadores, entre los que me cuento. 

Me parece atractivo lo difícil, me atrae apasionadamente lo irrealizable. Y eso significa que sufro, porque caminar en la dificultad es casi siempre poco placentero (no soy masoca), pero también que sigo siendo lo suficientemente  inocente como para tener algún ratillo de felicidad porque, pese a realidades poco esperanzadoras, sigo soñando.