miércoles, 15 de enero de 2014

Deflagración


Me siento presa. 

Y no me refiero a lo que veo en la calle:  la vulneración de mis derechos, la expropiación forzosa de mis libertades, cada vez  más, con mayor desvergüenza, sin ningún pudor.

Y no me refiero a que tienen todos mis datos, saben dónde trabajo, dónde vivo, con quién voy, qué es lo que me gusta hacer y cuales son mis amigos; cómo es mi salud y los deportes que practico; qué hago con mi dinero, dónde compro, la música que escucho, lo que opino en los periódicos; a dónde viajo, lo que estudio, si mi pareja es hombre o mujer, cómo es la relación con mi familia de origen.

Y no me refiero a que juzguen mi ropa, mi actitud, mis vicios, mis amores, mis ideas, mis sueños, mis valores, mis errores, mis elecciones.

Me siento prisionera. 
Y los demás no importan.

Soy el punto central de un tatuaje carcelario, rodeada por los cuatro puntos que son las paredes de mi celda. He gritado hasta caer exhausta pero nadie me oye; he lanzado señales de humo pero nadie me ve. Soy la nada. La nada prisionera. Prisionera de nada. Prisionera de mí.




Escribo como quien maneja dinamita, tecleo como el que fabrica un cóctel molotov. 
Arderá todo, también mis muros. Y ya no habrá más cárceles.




Arderá todo. Y puede que ya sea libre.
Seré libre. Pero no tendré dónde esconderme.


4 comentarios:

  1. Algún día harás una performance con Ajo

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    1. Yo no la he visto nunca pero me la habían nombrado (tú? Belén?).
      Le he echado un vistazo y tiene alguna cosita muy buena. Qué maja.
      Para que yo hiciese una performance con Ajo, tendría que quitarme antes costras de vergüenza y pánico escénico que tengo incrustadas en la piel. Pero vamos... no digo que sea imposible, pues nadie sabe qué puede llegar a hacer. Afortunadamente. :)

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