martes, 25 de febrero de 2014

Trampas


Te precipitas contra la vida desde primera hora de la mañana hasta última de la noche, pero por más rápido que vas no consigues huir de ti mismo. Nunca es suficiente, todo es poco, siempre te pierdes algo mejor. No eliges para no morder el arrepentimiento. Echas de menos lo que no tienes, pero en cuanto lo tienes lo echas de más. No sueñas, por no tener que despertar. ¿Se puede ser feliz o es mejor quejarse? Quejarse de que nada es como querrías, de que es demasiado tarde, o demasiado pronto, o demasiado fácil o difícil o simple o complejo o intenso o descafeinado. ¿Y los demás? También es culpa suya, por ser tan malos o tan buenos o tan lerdos o inteligentes o sutiles o rudos o incluso guapos o feos. Siempre falta un poquitín para estar bien, siempre hay quien te quiere menos o más; siempre podrías ser una mejor versión de ti mismo. Esperas pero no quieres esperar, aunque a veces no puedes esperar y sin embargo crees que habría sido lo correcto. No hay manera. O de cómo caer siempre en las mismas trampas. "I just can´t face myself alone again". 

A mí también me gustaría cogerme de esa mano y quemar las carreteras buscando la tierra prometida, quitarme los fantasmas de los ojos, dejar esta ciudad de perdedores y ser libre.

No somos héroes, pero en el fondo todo está bien.


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