domingo, 27 de abril de 2014

Cambiar de gafas


Por mi dedicación profesional, estoy en contacto a diario con niños muy pequeños con dificultades "extra". Como todo, tiene su parte amable y otra más dura, pues no es nada fácil estar al lado de las personas cuando las cosas no van bien.  Todos los padres sufren de uno u otro modo cuando llega una niña o niño no esperado, en el sentido de que lo que se espera es un niño sin problemas de salud. Y también los pequeños sufren cuando son conscientes de su diferencia. Se encoge el alma en algunas situaciones. Sin embargo, los niños son seres extraordinarios, y estar de su lado es siempre especial.

Los niños saben cosas, muchas cosas y muy interesantes. Y, en general, se les escucha poco. Mucho menos que a los adultos que, también en general, hablamos de cosas mucho más aburridas e inútiles. Yo creo que lo que ocurre es que conocemos lo realmente importante cuando somos pequeños y, poco a poco, impregnados por esta vida tan complicada que nos hemos ido creando, lo vamos olvidando.

Leo por ahí que "la peor discapacidad es la de no darse cuenta de que somos iguales" y me parece un pensamiento certero. Conozco a muchos seres con discapacidad, reconocida o no (yo también lo soy -puntuando alto en varias categorías-), con limitaciones en aspectos vitales para tener una existencia que merezca la pena. Todos estamos en lo mismo, ¿o no? ¿Cual es la diferencia?¿Quién decide si es menos adaptado sufrir una parálisis cerebral o ser una mentirosa compulsiva o tener pánico a los aviones?

Merece la pena cuestionarse, repensar cómo miramos el mundo. Y es imprescindible, cuando posamos la mirada sobre un pequeño -o no tanto- con dificultades, quitarse las gafas de mirar déficits y ponerse las de ver capacidades. Mirar, en el fondo, con ojos limpios, como hacen los niños.

A veces a mí también se me olvida, tanto en mi trabajo como en lo personal. Y miro como una adulta, llena de prejuicios y de mal agüero.

No pongamos al otro las limitaciones de nuestra mirada. Dejémosle que sea.
En ese punto, quizás podamos encontrarnos. Ojalá.



2 comentarios:

  1. ..cuanta discriminación en un mundo de imperfectos...

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    1. El mundo no se caracteriza por ser un lugar justo.
      Supongo que la cuestión es hacer lo mejor que podamos de nuestro micromundo.
      :)

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