sábado, 17 de mayo de 2014

Espera


Abro paréntesis.
Espacio para que la vida suceda, silencio para calmar el ruido y las voces. Acallar el mundo. Dejar de hacer para que sea, cerrar los ojos y ver. Levantar el pie. Evitar que la invasión me atraviese la piel. Okupar, yo, a mí. 

Reinventaré los abrazos, haré saltar piedras planas en el río,  jugaré con el viento.
Lo importante. 

Me bajo, en la estación del tiempo ganado.





Ideario

Me da vértigo el punto muerto 
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil. 
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras 
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido, 
las señales de stop y  los pasos perdidos. 
Me agobian las medianas, 
las frases que están hechas, 
los que nunca saludan y los malos profetas. 
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo 
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu. 
Me entristecen quienes me venden clines 
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer 
y los que sólo son simples marionetas. 
Me aplasta la hermosura 
de los cuerpos perfectos, 
las sirenas que uluan en las noches de fiesta, 
los codigos de barras, 
el baile de etiquetas. 
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, 
el paso obligatorio, las tardes de domingo 
y hasta la línea recta. 
Me enervan los que no tienen dudas 
y aquellos que se aferran 
a sus ideales sobre los de cualquiera. 
Me cansa tanto tráfico 
y tanto sinsentido, 
parado frente al mar mientras que el mundo gira. 

Francisco M. Ortega Palomares

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