domingo, 17 de agosto de 2014

Descuento

Agosto. Paréntesis. Cambio de casa, de curro, de década. Stop. Movimientos. Non stop. Mueves algo y todo se mueve. Efecto dominó. Puto efecto dominó. Todo es distinto cuando la última pieza ha caído. Duele el golpe final, pero ¿todo es distinto de verdad?, ¿cual es la verdad?

En cada mudanza, sea de casa o de piel, toca llorar lo que se deja atrás. Es otro tipo de despedida. No sé si digo adiós a esta casa o me despido, de alguna manera, de mis últimos cinco años. Algo de mí no se vendrá conmigo, quizás se quede aquí revoloteando para siempre, entre estas paredes, flotando delante del cristal de mi balcón. Sesenta y tres meses merecerían su fiesta de despedida, casi de agradecimiento. Desde muy niña, nunca había estado tanto tiempo seguido bajo el mismo techo. Abandoné el nomadismo para hacer una cura de soledad que me deja la sensación, al fin, de ser un poco más fuerte. Ha sido un tiempo potente, este que me ha concedido la calle Heroísmo. Necesario y luminoso, más allá de algún pequeño nubarrón. Al final, siento que dejo aquí buena energía. No me iría, pero me voy. Y es que, ya lo he dicho, es tiempo de movimiento.

No me gustan las despedidas a no ser que den paso a algo mejor y, ¿cómo decirlo?: cuidado con lo que deseas. A mí me asustan los cantos de sirena, las promesas de un futuro reparador. Tampoco me gusta el fútbol pero, en realidad, me siento en tiempo de descuento. Siempre nos queda la posibilidad de compensar el tiempo perdido, si es que algún tiempo fue de verdad perdido, cosa que dudo. Sea como sea, voy a por el descuento. Allí me quedo un rato largo, al menos hasta que vuelva a poner de pie las fichas de mi dominó.


sábado, 9 de agosto de 2014

Ya


All my worldly desires
all my yardsticks of fear
all my secrets untold
all my motives unclear

hangin' down in the fire
burnin' them higher
won't take them away from here

and long after we're gone
the light will stay on
and long after we're safe
the lights will not fade.