sábado, 27 de septiembre de 2014

Esto no se para


El mar de septiembre, casi octubre. Las mareas. Oscilaciones emocionales desde lo imperceptible hasta el orfidal. Bajar la cabeza y arrastrar la bici. Bajar la cabeza y arrastrar la bici pero levantar el brazo, los brazos, muchos brazos, hasta acabar levantando las bicis por encima de las cabezas, para luego volar.

Medir los latidos como si tuviese que volver a hacerme amiga de mi propio corazón. Y acercarme a él poco a poco, amorosa, para que dejemos de tener miedo, los dos. El mar de septiembre. La sal que cura las heridas. Poder querer. Saber cuidar. Saber estar en el lugar que se está, sea o no el que corresponde. Fluirse el otoño.

Esto no se para.

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