sábado, 27 de diciembre de 2014

Dilución



Había escrito cien veces: te quiero. Y cuando por fin lo tuvo delante, se dio cuenta de que en realidad ya no lo quería, era como si tanto amor se hubiese diluido en su exceso de escritura. Nunca más quiso volver a verlo. Después de aquello, lo que sí hizo fue abandonar su brillante carrera como poeta, por miedo a vaciarse en las palabras que escribía. Ayer me contó un amigo común que ahora anda por ahí, errante y muda, buscando en silencio a quien querer bien.

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