martes, 2 de diciembre de 2014

La cebolla


Empezó a pensar en un nuevo teorema. Como nunca le habían cuadrado las cuentas, se olvidó de elaborarlo en base a cuestiones matemáticas. Se sentaba al amanecer en la mesa de la cocina y apagaba la luz pasada la medianoche. Razonaba en ingredientes, en especias, en reducciones balsámicas y frutas de temporada. Pero no contaba con la cebolla. Ese fue su error de cálculo. Lloró hasta que lo inundó todo. En ese momento, desorientada, abandonó las teorías y no puso ninguna en práctica. Y eso, la salvó.




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