lunes, 5 de enero de 2015

Tres años de a Jigsaw


Encuentro mil razones para viajar. Y una más para volver a Portugal.
Hoy hace tres años que conocí a los a Jigsaw en directo, en Lisboa. Los había escuchado unos días antes en una entrevista en radio 3 y me dejé seducir por esa voz, por esa negrura que sin embargo era luminosa cuando el cantante, Joao Rui, hablaba: un tipo nada oscuro que lo que transmitía era, además, una simpatía muy especial, la calidez que ofrecen esas personas de sonrisa fácil y manos grandes.
Me enamoré, y lo conté aquí: Namoradinha 

Es lo que tiene la música, que -entre otras maravillas- intensifica las emociones. Y no sólo yo, los amigos que compartieron conmigo aquel concierto también se enamoraron de las canciones que nos ofrecían los dos Joaos y Susana en una especie de desnudo acústico sublime, cercanos, entre una escasa docena de afortunados que nos acercamos a escucharles. Fue un regalo de esos inesperados que a veces nos ofrecen los días: ¿magia?
 
Ese encuentro hizo, curiosamente, que de vuelta a casa reabriese una cuenta en facebook, para no perderles la pista, pues me dijeron que pronto estarían en Zaragoza y podría saber las fechas por ese medio. Había abierto un perfil unos meses atrás y duré menos de 24 horas, aquel rollo no me gustó nada. Desde entonces, he pasado por fases de todos los colores: desde el apasionamiento al hartazgo cayendo en momentos de mucho interés y otros de absoluta saturación. Lo relativo. Pero cuando recuerdo cuándo, cómo y por qué empecé a dar pasos en esa red, siempre se me alegra el corazón. Así es.

En octubre parieron su último disco, ellos siempre buscan un hilo conductor a sus álbumes, una raíz sonora pero también literaria de la que sacar jugo a los temas, y ahora se han enfrascado en nada menos que la inmortalidad. Sus letras no las dicta el azar. Yo los he tenido de banda sonora en muchos momentos, los he compartido aquí pues entroncan muy bien con el tono que se apodera a veces de mis pequeños textos. Y engancho con ellos porque me parece que en el fondo son canciones que no surgen de lo amargo, como puede parecer; surgen de la reflexión, de las dudas, de la lectura, del tratar de dar una unidad a lo que les gusta contar y cantar. No son estos lusos unos chicos tristes, que lo sé yo.

El tiempo, que también tiene sus cualidades generosas, posee esa característica circular que nos aleja pero también nos acerca a las personas que nos significan algo, que nos contagian la sonrisa y nos invitan a confiar en que la magia existe, aunque a veces digamos que no.



No hay comentarios:

Publicar un comentario