jueves, 26 de febrero de 2015

De corazones rotos


Descubrirás que nadie ha podido romperte el corazón, porque tu corazón se rompió hace tiempo. Puede que incluso antes de nacer ya se adivinase la fractura. Descubrirás también que terminó por estallar en la ausencia, en la orfandad, en la soledad estéril de las muertes. Que quizás por eso escribes, para completar con palabras lo que no está o lo que nunca estuvo, las historias que viviste sin vivir, aquello que tu madre no llegó a contarte. Puede que también sea un esfuerzo por crear tu lugar en el mundo, ese espacio amable donde construir tu casa, tu casa de palabras, de presencias, de despertares al lado de quienes quieren cuidarse contigo. Intuirás que ya no te queda tiempo para los que rompen corazones.

Todo eso te llegará de buena mañana, cuando el sol se empiece a colar entre las lamas de tu persiana, sin que sepas nunca si vino de un sueño o del suelo que pisas cada día. Pero en ese momento, comprenderás que así es. Y no sabrás si es más triste o hermoso, pero tendrás un instante de lucidez en el que reconocerás que algo de todo eso eres tú.


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