lunes, 27 de julio de 2015

Plenilunio


Llega la última luna llena de mi año.
Sólo deseo subirme muy alto y mirar las estrellas. Cielo, suelo y yo.
Que la luz de la luna haga que a mis ojos este juego les parezca más sencillo. Conectar con lo que hay, con esa energía rara y potente que puede todo, la que deja la piel como después de las caricias, abierta a lo bello que en tantas ocasiones es vivir.






jueves, 9 de julio de 2015

Agarres


Que no me falten aguas turbias que cruzar ni manos tendidas a las que agarrarme.
Que no me falten canciones directas al corazón.
Que no me falten las ganas.
Que no.
Que no me faltan.


martes, 7 de julio de 2015

Vida empuja


Bajó del avión con esa presión en la garganta que le recordaba que, tarde o temprano, tendría que volver. A decir lo no dicho, a vomitar aquella indigestión que tenían a medias. Vino aquí deslumbrado por el espejismo de que la novedad le salvase. Nunca había salido de su ciudad, le hacían gracia esos colegas de culo inquieto que siempre se estaban yendo, seguro de su lugar en el mundo. Pero a veces pasan cosas, no grandes ni pequeñas, sólo cosas que nos dinamitan el universo construido. Aquello le pareció demasiado como para soltárselo así, a ella, ahora que estaba tan afectada por los problemas del curro y la enfermedad de su madre, también por las rabietas continuas de Adrián y sus dos años y medio. Y no era que nadie se hubiese colado por las fisuras de su relación, eso sería mucho más fácil. Era una liberación, quién sabe si también una tragedia. Y todavía seguía ese nudo en la garganta, mientras enseñaba el pasaporte en el control. Le gustaría poder decirle a ese tipo de uniforme que tenía miedo, que tenía miedo pero no iba a volver, que tenía miedo pero no iba a volver nunca más. Y gritárselo: NUNCA MÁS.


miércoles, 1 de julio de 2015

En paz


Pensar es una de las ocupaciones menos valoradas en este mundo de acción y escaparate. La gente que piensa mucho lo pasa peor, esa es una realidad, pero tampoco creo que la panacea sea pasar los días haciendo el gilipollas. A veces envidio a estas personas que se definen en una o pocas palabras, eso debe proporcionar un lugar seguro desde donde divagar, un alivio relativo para el malestar que provocan los matices de las cosas, los claroscuros de cualquier identidad. 

Opto por seguir siendo suave pero, de alguna manera, estoy más armada. Pocas cosas me parecen importantes, pero esas lo son mucho para mí. Y aún con esa certeza, me enredo en milongas que me roban el brillo, algo que me empieza verdaderamente a molestar... Por otro lado dejo un margen amplio entre los otros y yo, una cuestión de confianza en que tampoco hace falta tanta completud para convivir sólo un poco. No quiero grandes guerras, quiero que me dejen en paz. Tampoco es que sea fácil vivir de este modo, en el filo de las ideas, comprendiendo cómo las sombras se proyectan a uno u otro lado según se dirija la luz. 

Pensar, pero que no duela tanto. Pensar para no caer en las mismas trampas una y otra vez. Yo sé que merece la pena, pero desearía a veces poder mirar al techo sin más pretensión.