sábado, 5 de septiembre de 2015

Tiempo de flow


Se impone como necesidad mejorar el flow, ese concepto de Mihály Csíkszentmihályi en el que me he detenido un poco a divagar.  Hay mil y una maneras de estar fuera de juego, esa es la verdad, pero también es cierto que la experiencia de fluir, cuando sucede -aún fugaz-, permite una intuición muy especial de la seguridad y la confianza en la vida. Reconozco que personalmente me cuesta muchas veces deslizarme en ese lugar, entre la activación y el control, en ese espacio íntimo de felicidad para la que no hacen falta grandes alharacas. El desafío es situarse cada vez más en ese punto invisible, en una especie de toma de consciencia amable y centrada -opuesta a la ansiedad paralizante-, en el bienestar genuino que proporciona el flujo.

Todo funciona mal, ya no tengo ninguna duda sobre esa afirmación que antes me provocaba tanta extrañeza. Los distractores son muchos, puede que cada vez más, y las mochilas son grandes pero la capacidad está ahí, intacta. Soy optimista. Creo en el trabajo activo más que en la queja constante , en la consciencia más que en la inercia y en que el camino traerá algo de lo que necesitamos para aprender, cada vez con más energía, a fluir en nuestra soledad pero también los unos con los otros. Poco a poco. Es tiempo de mucha miseria, lo sé, pero también lo es de flow.





No hay comentarios:

Publicar un comentario